En Bodrum se puede recorrer el castillo de Bodrum, construido por los Caballeros de San Juan y sede desde 1960 del Museo de Arqueología Subacuática; pisar el emplazamiento del Mausoleo, la tumba de Mausolo que se contaba entre las siete maravillas del mundo antiguo; sentarse en el teatro antiguo, al norte del centro; y seguir lo que queda de Halicarnaso, la ciudad antigua sobre la que se asienta la ciudad moderna. Más allá, en la península, están las ruinas de Myndos en Gümüşlük, un museo marítimo, la casa de Zeki Müren y un olivo en Bitez al que se calculan más de 300 años. A continuación se recorren uno por uno; cada uno tiene en este sitio su propia guía con los datos de la visita.
El castillo de Bodrum y el Museo de Arqueología Subacuática
Los Caballeros de San Juan empezaron el castillo hacia 1402 y lo llamaron Castillo de San Pedro. Querían un punto de apoyo seguro en tierra firme a medida que el Estado otomano se fortalecía, y Bodrum les convenía porque estaba cerca de Kos, donde ya tenían un castillo. La roca sobre la que se alza, entre dos puertos, era una isla en la Antigüedad y solo más tarde quedó unida a la ciudad; los caballeros construyeron sobre defensas más antiguas, y las piedras del Mausoleo en ruinas se emplearon en la obra.
El castillo es obra conjunta de italianos, franceses, alemanes e ingleses, y sus partes son de distintas fechas: la capilla, de 1406; la Torre Inglesa, de 1413. La planta es cuadrada, de 180 por 185 metros, rodeada de murallas dobles en todos los lados salvo el este. Dentro se alzan torres que llevan el nombre de distintos países, las Torres Francesa, Italiana, Alemana e Inglesa, además de la Torre de la Serpiente; la Torre Francesa es la más alta, a 47,5 metros sobre el nivel del mar. Cem Sultan se refugió aquí tras fracasar en su intento de arrebatar el trono a su hermano Bayezid II.
Bajo los otomanos, la capilla se convirtió en mezquita con minarete, y el castillo sirvió en distintas épocas como base militar y como prisión. En la Primera Guerra Mundial, el fuego de un buque de guerra francés derribó el minarete y dañó algunas torres. Después de permanecer vacío unos cuarenta años, se convirtió en el Museo de Arqueología Subacuática, y desde entonces el castillo es el emblema de la ciudad.
Halicarnaso: el Mausoleo y el teatro
La Bodrum actual está construida sobre Halicarnaso, la ciudad donde nació Heródoto. Su gran época llegó cuando Mausolo, sátrapa de Caria, trasladó aquí su capital desde Milasa hacia el 367 a. C. y trajo a los escultores y arquitectos de su tiempo para reconstruirla; el Mausoleo, el teatro y las murallas datan de su reinado. Alejandro tomó la ciudad en 334 a. C. Los restos que hay que buscar son el teatro, tramos de la muralla con la Puerta de Myndos, el Mausoleo, la necrópolis, una villa romana y, al este del teatro, un templo de Marte de la época de Augusto.
El Mausoleo era la tumba que Mausolo empezó para sí mismo y que su esposa Artemisia continuó tras su muerte en 353 a. C. Su fama se debía a un diseño sin precedentes, columnas griegas bajo un tejado piramidal egipcio, a una escala nunca intentada para una tumba, y todos los edificios posteriores de ese tipo tomaron de él el nombre de mausoleo. Conviene ir sabiendo que el edificio en sí ha desaparecido. El terremoto del 8 de agosto de 1304 derribó la mayor parte, sus piedras se reutilizaron en el castillo y muchos de sus relieves y estatuas se llevaron al Museo Británico en 1857, de modo que lo que se visita en Yeniköy es un yacimiento al aire libre. Las fuentes antiguas nombran a Piteo como arquitecto y a Briaxis, Timoteo, Leócares y Escopas como escultores; Briaxis hizo las figuras de Mausolo y Artemisia que iban en la cuadriga de la cima.
El teatro, también del siglo IV a. C. y del reinado de Mausolo, es uno de los más antiguos de Anatolia. Tiene capacidad para 13.000 personas en cincuenta y cinco filas, treinta abajo y veinticinco arriba, con once escaleras que dividen el graderío en doce sectores. Busque el altar donde se hacían sacrificios a Dioniso antes de las representaciones y los agujeros entre algunos asientos que quizá sostuvieron toldos. Hoy se celebran aquí muchos de los actos culturales de Bodrum.
Por la península
Myndos está en Gümüşlük, en el lado occidental de la península, una ciudad que según las fuentes antiguas fundó Mausolo en el siglo IV a. C. Sus murallas iban desde las crestas del Kocadağ hasta Tavşan Adası, la isla frente a la costa, donde las excavaciones hallaron restos de una iglesia, y el lugar estuvo habitado hasta el final del periodo bizantino. Las tumbas de la Edad del Bronce Antiguo encontradas en sus alrededores se exponen hoy en el Museo de Arqueología Subacuática.
La ciudad tiene dos pequeños museos propios. El Museo Marítimo se centra en los veleros de trabajo que se construían antes en la ciudad, del gayık a la goleta, antepasados de los barcos del Viaje Azul, y tiene una sección dedicada a Cevat Şakir Kabaağaçlı. El Museo de Arte Zeki Müren es la casa donde Zeki Müren, una de las figuras definitorias de la música turca, vivió desde 1980 hasta su muerte en 1996; abrió en 2000 con sus trajes de escena, fotografías y objetos personales. En Bitez, un único olivo está protegido como monumento natural: mide 3,5 metros de altura, su tronco tiene 2,60 metros de diámetro y se le calculan más de 300 años.
En la carretera desde Milas
El parque natural de Güvercinlik se sitúa sobre la costa en el kilómetro 30 de la carretera Milas–Bodrum, a veinte kilómetros de Bodrum, entre pinos y maquis; la dirección destaca la vista al mar y la puesta de sol. El autobús 48-6 entre las dos ciudades para a unos 500 metros. Si se sale de la misma carretera en el kilómetro 25 y se recorren dos kilómetros se llega a Boğaziçi, la antigua Bargilia, donde se conservan sin excavar tramos de muralla, cimientos de templos, un teatro, un pequeño odeón y acueductos romanos, y el humedal de Tuzla atrae en invierno a pelícanos y otras aves migratorias. Los senderistas también pueden llegar a Bodrum a pie por la Ruta Caria, cuyo tramo del golfo de Gökova, el más largo del recorrido, continúa hasta Bodrum entre ruinas, pequeños pueblos y playas.
La página de cada lugar recoge los datos de la visita y, cuando la fuente los da, el horario y las tarifas.










