Kırşehir tiene cinco mil años de pasado documentado y un nombre distinto en cada uno de ellos. Los hititas la llamaron Akua Saravena, la ciudad del agua; bajo los persas la región fue Katpatukya, Capadocia, la tierra de los hermosos caballos; Roma la conoció como Makissos, Bizancio como Justinianópolis y los selyúcidas de Anatolia como Gülşehri.
Su renacimiento se lo debe a los selyúcidas. A partir del siglo XI la ciudad tuvo un peso real en el saber y en las bellas artes. Tras la batalla de Kösedağ, en 1243, los mongoles se convirtieron en dueños de Anatolia, y Cacaoğlu Nureddin, nombrado gobernador de Kırşehir en esa época, siguió una política de paz con ellos y dejó la ciudad próspera.






















