Nuestra recopilación para Bolu, no una ruta oficial, y es sobre todo bosque y agua. Yedigöller es el más conocido: lagos formados por barreras de deslizamiento, bajo una cubierta vegetal tan espesa que ha merecido el nombre de mar de bosque. Abant, un lago de cráter y de acumulación en las montañas del mismo nombre, fue durante décadas un parque natural y en 2022 pasó a ser parque nacional.

Göynük queda en el extremo occidental, apartado del resto. El mausoleo de Akşemseddin —maestro de Mehmed II, y el sultán lo mandó construir para él— es un edificio hexagonal, con cúpula y de sillería, y su propio cenotafio en el interior es una buena pieza de carpintería otomana por derecho propio.

Los parques más pequeños rodean la ciudad y conviene conocer varios de ellos antes de salir y no después. Sülüklügöl exige vehículo propio y un último tramo largo. Karaca no tiene instalaciones y no está abierto, pues su plan de desarrollo sigue sin terminar. Kökez, Kale Bolu Fındığı y los rodales de Akdoğan y Rüzgarlar son áreas de conservación abiertas solo para uso educativo; lo que se protege en ellas es abeto viejo, el avellano turco de tronco recto y una variedad rara de pino que, según la dirección, no crece de forma natural en ningún otro lugar.

Quedan entonces los acondicionados para pasar el día: Kargalı Gölcük, en la carretera de Kartalkaya; Beşpınarlar, en la meseta de Kızık, al sur de la ciudad; y Karagöl, en las montañas Köroğlu, con tres cuartas partes de pino negro. Varios de ellos están lo bastante cerca como para visitarlos en una sola salida.