Kuşadası toma su nombre del pequeño peñasco de su puerto, Güvercinada o isla de las Palomas, que una muralla de castillo rodea de un extremo a otro y que la ciudad usa como emblema; un rompeolas la une a la costa desde 1957. Cerca del muelle se alzan un caravasar y una mezquita con cúpula que se levantaron juntos bajo Öküz Mehmet Paşa en el siglo XVII, y sobre un montículo del distrito Kadıkalesi domina el antiguo puerto de Anaia. Al sur de la ciudad, la península de Dilek y el delta del Büyük Menderes forman un parque nacional. Tierra adentro se encuentra Éfeso y, más al sur, la ciudad jonia de Priene, el puerto cegado de Mileto, el oráculo de Apolo en Dídima y el lago Bafa.
La isla de las Palomas y su castillo
La isla es un cono natural de roca, escarpado por tres lados, y su muralla, de unos tres metros de altura, se construyó pegada a esa pendiente, de modo que la roca sirve a la vez de cimiento y de defensa. La isla es un museo al aire libre incluido en la lista del Ministerio de Cultura y Turismo: se entra por una puerta de madera y se siguen pasarelas de madera entre los árboles y las murallas. En 2020 la UNESCO incluyó el castillo en su Lista Indicativa, en un expediente que abarca los asentamientos amurallados de la ruta comercial genovesa entre el Mediterráneo y el mar Negro.
Los genoveses llegaron a Kuşadası a finales del siglo XIII o a principios del XIV. Bajo los otomanos, la isla sirvió también de atalaya contra los piratas, por lo que se la conoce asimismo como el Castillo de los Piratas. Barbaros Hayreddin Pasha, nombrado en 1533 primer gobernador general de las Islas del Mar Blanco, construyó el castillo interior y el arsenal de la ciudad, y Öküz Mehmed Pasha, que recibió Kuşadası como propiedad suya en 1613, hizo reparar el castillo. El subaşı İlyas Ağa reparó las murallas en 1826 y 1827, durante el levantamiento griego hubo más refuerzos en 1834, y se realizaron nuevos trabajos en 2013.
Los primeros viajeros y un grabado conservado muestran una sola fortificación en la isla, la torre cuadrada, de 15,7 por 17,35 metros por fuera. Su base escalonada es en realidad una cisterna abovedada semienterrada, y veintidós escalones, en su esquina nororiental, suben hasta el tejado. La puerta del castillo, en el lado sur y a la que se llega por unas escaleras desde el este, tiene un arco de medio punto entre dos torres, una pentagonal y otra cilíndrica, con una inscripción de mármol incrustada en el muro junto a la puerta de la torre.
Junto al muelle: el caravasar y la mezquita de Kaleiçi
El gran visir Öküz Mehmet Paşa construyó su caravasar cerca del muelle en 1618, y aún parece una pequeña fortaleza: gruesos y altos muros de mampostería y de bloques antiguos reutilizados, coronados con almenas triangulares y puntiagudas, alrededor de un amplio patio rectangular rodeado por dos pisos de arcadas. La portada de mármol está en el lado norte. Se ha restaurado varias veces y hoy funciona como hotel.
La mezquita de Kaleiçi, llamada también mezquita de Öküz Mehmet Paşa, no lleva inscripción; es su escritura de fundación pía la que la sitúa en el siglo XVII, junto con el caravasar. Una única cúpula grande cubre la sala cuadrada, dieciséis ventanas de arco de medio punto rodean el tambor, y entre ellas hay columnas pintadas al óleo. Fíjese bien en la puerta principal, una carpintería otomana de paneles geométricos entrelazados con pequeñas piezas de nácar incrustadas. El pórtico de entramado de madera del norte se añadió en 1830, y unas esbeltas columnillas y un frontón dan al mihrab un marco barroco. La ciudad conserva también un pequeño museo de minerales y fósiles de Turquía y del extranjero, cuya pieza más antigua es una roca mineral de dos mil millones de años.
Kadıkalesi y el puerto de Anaia
Kadıkalesi se alza sobre un montículo por encima del puerto de Anaia, una ciudad costera de la Antigüedad y de la Edad Media, una posición que le permitía controlar el estrecho hacia Samos, antaño una ruta importante para el comercio del Egeo. Las excavaciones realizadas desde 2001 en el interior de un castillo del siglo XIII levantado para guardar el puerto han hallado capas que se remontan cinco mil años, entre ellas una iglesia paleocristiana, probablemente sobre un templo de la acrópolis, que se convirtió en sede episcopal poco después de 1200. Una figurilla hitita procedente del montículo se conserva en el Museo Arqueológico de Aydın.
La península de Dilek, la cueva de Zeus y Davutlar
La península de Dilek, protegida en 1966, y el delta del Büyük Menderes, añadido en 1994, forman juntos un parque nacional de 27.598 hectáreas repartidas entre los distritos de Kuşadası, Söke y Didim. La entrada se hace desde Millî Park Caddesi, en Güzelçamlı, y en verano es allí donde la gente del lugar va a bañarse en el mar. En su interior hay playas y acantilados, lagunas, marismas que afloran cuando baja el agua, amplias bahías poco profundas y, bajo el agua, praderas de posidonia, arrecifes y cuevas. La península alberga parte del mejor matorral mediterráneo de Turquía, con plantas del mar Negro en sus laderas septentrionales, y el delta es una de las paradas clave del Egeo para las aves migratorias.
A cien o ciento cincuenta metros de la entrada del parque en Güzelçamlı, al pie de la colina, la cueva de Zeus guarda un manantial que ha llenado pequeñas pozas muy profundas; no se sabe con exactitud de dónde procede el agua, y la antigua ciudad de Panionion se alza más arriba, en la misma colina. En Davutlar, a 17 km de Kuşadası, el agua termal brota en medio de la pequeña localidad, y la dirección provincial cuenta su balneario, con piscinas termales cubiertas y al aire libre, entre los dos más importantes de Aydın.
Éfeso y Pamucak
Éfeso, antigua capital de Asia Menor en lo político, lo comercial y lo cultural, es el motivo por el que mucha gente viene a Kuşadası. La gobernación del distrito calcula su población máxima en unos 250.000 habitantes y la llama la mayor ciudad antigua de Anatolia por la superficie que puede recorrerse a pie. Desde la Puerta de Magnesia, la ruta baja por la calle de los Curetes, junto al Templo de Adriano y las casas en terraza, hasta la Biblioteca de Celso y el gran teatro, y en la cercana colina de Ayasuluk la gente vivía desde hacia el 6000 a. C. Una entrada aparte trata la ciudad en detalle. En la carretera hacia Kuşadası, a 8 kilómetros de las ruinas, Pamucak tiene una larga playa abierta de arena que aún parece virgen, en un tramo de costa declarado centro turístico.
Priene, Mileto y Dídima
Desde Davutlar, Priene y Mileto quedan a un día de distancia, igual que Éfeso y el parque nacional. Priene se asienta sobre una roca escarpada a 370 metros, en la ladera meridional del monte Samsun, a quince kilómetros al suroeste de Söke, un lugar a la vez fácil de defender y visible desde lejos. Como Mileto, perteneció a la Liga Jónica, y las fuentes antiguas la mencionan por primera vez a mediados del siglo VII a. C. Su teatro de 350 a. C. tenía capacidad para cinco mil personas, y el templo de Atenea ocupa el punto más dominante, donde antaño se alzaba una estatua de oro y marfil de la diosa; solo se conserva parte de su altar.
Mileto fue una ciudad portuaria hasta que el Büyük Menderes llenó su bahía de sedimentos. La invasión persa de 494 a. C. la vació, la ciudad helenística creció en torno al Puerto de los Leones y el teatro, y Roma añadió los baños de Faustina y de Capito, una puerta del puerto, un estadio y el ágora occidental. Se convirtió en obispado en el siglo V, quedó reducida al teatro y al castillo, y bajo Bizancio se llamó Palatia. Cerca de Balat, el Museo de Mileto, en un edificio nuevo sobre el antiguo solar desde 2011, muestra en el interior hallazgos de Mileto, Dídima y Priene y, en su jardín, grandes piezas de mármol, sarcófagos e inscripciones; enfrente está el Parque de los Filósofos, dedicado a los pensadores que dio la ciudad.
Dídima, en Didim, nunca fue una ciudad, sino el santuario de un oráculo de Apolo, y el ministerio clasifica su templo como el tercer mayor templo jónico del mundo antiguo y uno de los mejor conservados. Una doble hilera de columnas lo rodea, pero su corazón es singular: un patio abierto al cielo y sin pavimentar, que contenía el manantial sagrado y un pequeño templo, el naiskos, porque el edificio se concibió en función del trabajo del oráculo. Los cimientos de ese patio pertenecen a un templo más antiguo, del siglo VI a. C., destruido por los persas a principios del siglo V. Una Medusa protege el templo.
El lago Bafa
El lago Bafa formó antaño parte del Egeo, el golfo de Latmos, hasta que los sedimentos del Büyük Menderes lo cerraron; hoy es un lago de agua dulce de unos sesenta kilómetros cuadrados, a unos diecisiete kilómetros de la desembocadura del río. La carretera Söke–Milas sigue su orilla meridional, de modo que se ve desde el coche, y ese lado tiene zonas de acampada e instalaciones turísticas. Las ruinas de Herakleia y Pyrrha se alzan en la orilla, pequeñas islas como Hayaletada e İkizada conservan los restos de antiguos edificios, y la orilla occidental, poco profunda, es donde las aves migratorias se detienen y crían en primavera y otoño. Como llega menos agua del río, y está contaminada, el lago ha perdido oxígeno y han muerto peces por centenares de miles.














