Los pueblos históricos de Turquía son lugares donde una forma antigua de construir ha sobrevivido a las personas, o a los tiempos, que la crearon. Los más conocidos son Cumalıkızık, un pueblo otomano temprano en las laderas del Uludağ, a las afueras de Bursa; Şirince, un antiguo pueblo rum en una colina sobre Selçuk; Kayaköy, cerca de Fethiye, toda una población abandonada; los cinco pueblos griegos de Gökçeada; Yörük Köyü, un pueblo turcomano cerca de Safranbolu; y Vakıflı, en Hatay, cuyos habitantes, según el Portal de Cultura, son todos armenios, el único pueblo así en el país. Varios son zonas de conservación urbana, y la UNESCO inscribió Cumalıkızık junto con Bursa. A continuación aparecen agrupados por regiones con lo que hay que buscar en cada uno; cómo llegar a cada uno figura en la guía propia de cada pueblo en este sitio.
Cumalıkızık, al pie del Uludağ
Cumalıkızık es uno de los cinco pueblos Kızık que siguen en pie en las laderas bajas del Uludağ, y es el que ha conservado intacto su tejido. Su condición de pueblo vakıf, establecido como fundación piadosa, es parte de la razón, y la ocupación de 1920–22, que dañó los pueblos cercanos, dejó este intacto. El resultado es una rara supervivencia de la vivienda rural otomana temprana: casas de tres plantas de mampostería, madera y adobe en amarillo, blanco, azul y morado se cierran sobre callejones empedrados demasiado estrechos para tener aceras. De las dos historias sin documentar que explican el nombre, una dice que los demás pueblos Kızık se reunían aquí para la oración del viernes, ya que cuma significa viernes. Busque también una iglesia bizantina en ruinas y el museo etnográfico de la plaza, abierto en 2014. En junio se celebra un festival de la frambuesa. Desde el centro de Bursa hay once kilómetros, en metro y luego un corto trayecto en minibús.
Dos poblaciones griegas vaciadas: Şirince y Kayaköy
Şirince se alza en una colina ocho kilómetros al este de Selçuk, y hasta 1922 sus habitantes eran rum ortodoxos. Quedan unas doscientas casas de aquellos años, escalonadas en hileras a lo largo de la ladera, y entre sus edificios antiguos hay dos iglesias del siglo XIX, Aya Yani y Aya Dimitri. Cuando la mayoría de los vecinos rum se marcharon, los colonos que llegaron con el intercambio de 1924 le devolvieron la vida. Hoy el pueblo es un lugar de vinos de frutas y de puestos con lo que los vecinos elaboran ellos mismos, desde jabón y aceite de oliva hasta pekmez, miel y mermelada. Las habitaciones en antiguas casas rum le permiten quedarse más tiempo y añadir Kayserkaya y el Nesin Matematik Köyü.
Kayaköy, ocho kilómetros al sur de Fethiye, parece mucho más antiguo de lo que es. El ministerio insiste en que las casas de piedra que cubren su ladera pertenecen al periodo otomano tardío y las construyeron colonos griegos; después de que fueran intercambiados por turcos de Tracia occidental en los primeros años de la república, la población quedó a merced de la intemperie y su madera se pudrió. Lo que recompensa un paseo lento es la planificación: casas de cincuenta metros cuadrados como máximo, con bodegas debajo, cisternas en las puertas alimentadas desde los tejados y cada casa situada de modo que respete la luz y las vistas de sus vecinos. Entre ellas se alzan capillas, dos grandes iglesias, una escuela y una aduana.
Por mar: Gökçeada y Simena
En Gökçeada, a la que se llega en ferri desde Kabatepe, en Eceabat, cinco pueblos griegos están protegidos en conjunto, y son lo bastante distintos como para ver más de uno. Zeytinli, a tres kilómetros de la ciudad entre olivos, es el lugar para el café machacado de la isla y tiene su iglesia más antigua, Agios Georgios. Eski Bademli conserva una iglesia de la Virgen, un lavadero y su antigua escuela. Kaleköy, que debe su nombre a los restos del castillo bizantino que se alzan sobre él, es el más concurrido en verano y tiene las iglesias de Agios Nikolaos y Agia Marina. Tepeköy es el más alto de la isla, y Dereköy, a dieciséis kilómetros, es el más grande, aunque la mayoría de sus casas están hoy vacías; vaya allí por el lavadero histórico donde las mujeres del pueblo lavaban juntas.
En la costa licia, entre Kaş y Demre, Simena, hoy un segundo pueblo llamado Kaleköy, mira a la isla de Kekova; es uno de los pocos pueblos de Turquía a los que se llega en barco. Terremotos antiguos hundieron parte de él, de modo que a lo largo de la orilla hay escalones que bajan al agua junto a sarcófagos licios y un rompeolas. Un sendero empinado sube entre las casas actuales y tumbas antiguas hasta el castillo medieval, donde hay un teatro de siete filas de asientos excavado en la roca.
Anatolia central: Yörük Köyü y Çiğdemli Tuğut
Yörük Köyü se compara a menudo con una Safranbolu en miniatura, la ciudad que está a seis kilómetros, y es zona de conservación urbana desde 1997 como auténtico pueblo turcomano. Lo que lo distingue es su trazado: había terreno llano en abundancia, así que, en lugar de los grupos dispersos de la mayoría de los pueblos de Anatolia, las casas bordean la calle principal casi pared con pared, como una hilera. La casa Sipahioğlu está abierta a los visitantes, y sus salas pintadas, con frisos y cartuchos de volutas en C y en S, están fechadas en 1877, o 1294 según el cómputo de la Hégira.
Çiğdemli Tuğut, a veinte kilómetros de Divriği, en la provincia de Sivas, es un pueblo entero declarado zona de conservación urbana, con sus edificios registrados como bienes culturales. Evliya Çelebi se alojó en su han, en el camino de Sivas a Diyarbakır, y dejó constancia de un lugar próspero de 150 hogares entre viñedos y huertos. Su valor reside en haber mantenido hasta hoy la tradición constructiva de las casas de Divriği en un pueblo grande, algo que pocos lugares siguen haciendo.
Hatay: el pueblo armenio de Vakıflı
Vakıflı, a tres kilómetros de Samandağ, es un pueblo vivo y, según su museo, ningún otro pueblo armenio del país ha conservado su lengua, sus costumbres y su vida en común. Los vecinos construyeron el museo ellos mismos con ayuda de la agencia de desarrollo DOĞAKA y le dan el nombre de Musadağ, porque abarca también los demás pueblos de esa montaña. Su núcleo es un archivo en microfilm de diarios familiares y colecciones de fotografías de esos pueblos, junto con paneles sobre el encaje de aguja, la cantería y los gusanos de seda. El día para venir es el segundo domingo de agosto, cuando la fiesta de la Virgen María atrae a personas de varias confesiones.
Cómo llegar
Estos pueblos están muy alejados entre sí, así que lo más fácil es combinar cada uno con una base cercana: Cumalıkızık con Bursa, Şirince con Selçuk y Éfeso, Kayaköy con Fethiye, Yörük Köyü con Safranbolu, Çiğdemli Tuğut con Divriği, y Simena con una excursión en barco por Kekova. A Gökçeada se llega en el ferri desde Kabatepe, y lo mejor es visitar Vakıflı coincidiendo con su fiesta de agosto. Cada guía de pueblo de este sitio indica cómo llegar y, cuando el lugar los tiene, los datos de visita.








