En Mardin, casi todo lo que hay que hacer está en el casco antiguo, justo debajo de la ciudadela: la Gran Mezquita con su cúpula nervada, madrasas como Zinciriye y Kasımiye, el antiguo bedesten, casas revestidas de piedra tallada y dos museos que explican la ciudad antes de recorrerla. A cuatro kilómetros se alza Deyrulzafaran, durante mucho tiempo centro de la Iglesia siríaca, y treinta kilómetros al sureste están las murallas, las cisternas y las tumbas rupestres de Dara, una ciudad guarnición romana de Oriente. En los distritos, Nusaybin tiene el monasterio de Mor Yakup junto a la mezquita de Zeynel Abidin, y Midyat tiene Mor Gabriel y una artesanía de filigrana todavía viva. Cada lugar que sigue tiene en este sitio su propia guía.

El casco antiguo: mezquitas y madrasas

La Gran Mezquita artúquida es el emblema de la ciudad. De sus dos alminares originales se conserva uno, con la fecha 1176 inscrita en su base y el fuste reconstruido en estilo ecléctico en 1888–89. La cúpula, nervada por fuera, fue la primera de ese tipo y marcó la pauta en Mardin, y la planta, con tres naves paralelas al muro del mihrab interrumpidas por una cúpula delante del mihrab, se copió mucho en los alrededores. Algunos autores siríacos dicen que fue antes una iglesia. Está abierta a fieles y visitantes y guarda un cabello del Profeta. En la 2. Cadde, justo encima, está el bedesten de Kayseriyye, el mercado cubierto, reparado sin cesar desde la época artúquida.

Zinciriye, justo bajo la ciudadela, data de 1385. Su fundador, Melik Necmeddin İsa, combatió al ejército de Tamerlán y después estuvo cautivo en el edificio, por lo que también se la llama madrasa del Sultán İsa, y su santuario está dentro; suba a su terraza para ver Mardin desde arriba. Kasımiye, empezada por los artúquidas e interrumpida por los ataques mongoles, la terminó a finales del siglo quince el sultán akkoyunlu Kasım ibn Cihangir. En su patio, el agua que corre de la fuente al estanque se interpreta como una vida humana desde el nacimiento hasta la muerte, y las puertas de las aulas miden poco más de un metro de alto, según se dice para que los estudiantes inclinaran la cabeza ante su maestro.

Hatuniye, o Sitti Radviyye, pertenece al último cuarto del siglo doce; la fundó la madre de Kutbettin İlgazi, que está enterrada en ella, y junto a su mihrab artúquida tallado se guarda en una vitrina una huella del pie del Profeta. La mezquita de Latifiye o de Abdüllatif, de 1371, al sur de Cumhuriyet Meydanı, es uno de los últimos edificios artúquidas de la ciudad, con una portada bicolor bien conservada y carpintería del selyúcida tardío en sus puertas, su minbar y su tribuna. A lo largo de la 1. Cadde, las mezquitas de Şeyh Çabuk y Melik Mahmut muestran la sala de oración transversal típica de Mardin, mientras que Şehidiye, una madrasa de principios del siglo trece, ha sido alterada hasta resultar casi irreconocible.

Casas, agua y los dos museos

Las casas de Mardin llevan tanto de su carácter como sus mezquitas. La casa Şatana, en la 1. Cadde, frente a Şehidiye, la construyó en 1890 el arquitecto Lole y pasó a ser la oficina de correos en 1950; la gobernación la sitúa entre lo mejor de la arquitectura civil de la ciudad. La casa que hoy usa la escuela primaria Gazipaşa, empezada en 1892 e inaugurada en 1907 para una familia siríaca ortodoxa, tiene habitaciones talladas cada una con su propio motivo. El agua recogida en túneles excavados en la roca bajo el castillo alimentaba una fuente en cada barrio, y las fuentes se clasificaban por su agua; la fuente de Ceviz, en Savurkapı, a 100 metros al sureste del caravasar de Artuklu, es de agua dulce. El baño de Savurkapı, justo al sur de Hatuniye, se fecha hacia 1176-77 a partir de la escritura de fundación tallada de la madrasa.

Empiece por el Museo de la Ciudad Sabancı de Mardin, en un cuartel de caballería de finales del siglo diecinueve en la antigua Cumhuriyet Meydanı. Arriba muestra los oficios de los que dependía la ciudad, de la joyería y el cobre al tejido, el jabón y la talla de piedra, junto con objetos domésticos y religiosos y lápidas de las distintas confesiones de Mardin; abajo está la Galería de Arte Dilek Sabancı. El Museo de Mardin ocupa el patriarcado siríaco católico de 1895, un edificio de tres plantas en forma de U al estilo de una casa de Mardin, con arqueología desde la Edad del Bronce hasta los otomanos y una sección etnográfica de platería local y juegos de café amargo.

El Mardin siríaco y Deyrulzafaran

La iglesia de Kırklar, de Mor Behnam y de Saro, su hermana, data de mediados del siglo sexto; su techo descansa sobre arcos apoyados en doce columnas macizas, y desde 1293 el patriarcado siríaco ortodoxo en Mardin dirigió desde aquí los asuntos de la comunidad.

Deyrulzafaran se alza a cuatro kilómetros de Mardin, sobre la llanura, en el lugar de un templo del sol que los romanos convirtieron después en fortaleza. San Shleymun llevó allí reliquias de santos y lo convirtió en monasterio, san Hananyo lo reconstruyó a partir de 793, y el azafrán que crecía a su alrededor le dio su nombre actual desde el siglo quince. Sus tres plantas tomaron su forma definitiva en el siglo dieciocho. Centro del saber religioso siríaco, trajo a la región su primera imprenta en 1876, que produjo libros en siríaco, árabe, turco y turco otomano hasta 1969. Sigue siendo la sede del metropolitano de Mardin, y a él acuden siríacos de todo el mundo, igual que viajeros.

Dara

Dara, en el pueblo de Oğuz, treinta kilómetros al sureste de Mardin, la fundó en 505 el emperador Anastasio como guarnición frente a los sasánidas en la frontera romana de Oriente. La rodeaba una muralla de cuatro kilómetros, con la ciudadela en una colina de cincuenta metros al norte, y en el interior se encuentran las ruinas de una iglesia, un palacio, un mercado, una mazmorra, un arsenal y una presa. Sus enormes cisternas, que servían a la vez de abastecimiento de agua y de defensa, son la sorpresa, y al oeste de la ciudad se abren tumbas excavadas en la roca desde valles profundos tallados en el lecho rocoso. Se llega por un desvío de la carretera de Mardin a Nusaybin; gran parte del yacimiento está sin excavar.

Nusaybin y Beyazsu

En Nusaybin, el monasterio de Mor Yakup y la mezquita de Zeynel Abidin comparten patio. El monasterio lleva el nombre de san Jacobo, que murió en 421; en 508–510 se construyó para él una gran iglesia, los arcos rotos de un templo anterior de época persa pueden seguirse alrededor del edificio, y unas inscripciones enumeran a los donantes y a los monjes, sacerdotes y patriarcas que murieron allí entre 770 y 1364. El complejo de la mezquita está fechado en 1159 por la inscripción de su tumba, y unos escalones bajan a la tumba con cúpula de Molla Zeynelabidin y su hermana Sitti Zeynep. En la carretera de Midyat, el valle de Beyazsu es un rincón de árboles y agua clara en una tierra seca y la fuente del agua potable de Mardin, con restaurantes de pescado que en verano sientan a los comensales sobre el arroyo.

Midyat y Turabdin

Midyat está en Turabdin, una región considerada desde hace mucho la patria siríaca. Mor Gabriel, o Deyrulumur, se remonta a 397, cuando lo fundaron Mor Shmuel y Mor Shemun, y se enriqueció con donaciones, entre ellas las de emperadores romanos; se conservan partes de los siglos quinto y sexto, con mosaicos bizantinos, cúpulas y portadas talladas. La agencia de turismo de Turquía lo considera el monasterio siríaco ortodoxo más antiguo que se conserva. En el pueblo conocido antiguamente como Hah, el monasterio de la Virgen tiene una iglesia pequeña y ricamente decorada, la Yoldoth Aloho, incluida en la Lista Indicativa de la UNESCO en 2021 junto con la catedral de Mor Sobo.

En la ciudad de Midyat, la Casa de Huéspedes del Estado, de 1850, construida por la familia siríaca Şabo en el punto más alto, es hoy el emblema de la ciudad; en 1930 se le añadió una tercera planta y un balcón de piedra para un discurso de Adnan Menderes que nunca llegó a pronunciarse, y Sıla y Hercai figuran entre las series rodadas allí. En el Museo de la Filigrana, gestionado por el municipio, un taller estira la plata en hilo y la trenza en pulseras, collares y cinturones, un oficio transmitido por los maestros asirios de la ciudad; el municipio lo considera el primer museo de este tipo en Turquía y en el mundo.

Kızıltepe y Derik

En Kızıltepe, el puente de Dunaysır, obra artúquida en piedra amarilla de principios del siglo trece, cruza el arroyo Zergan sobre cinco arcos apuntados y sigue en uso. A quince kilómetros de Derik, el castillo de Rabat, en Hisaraltı, es una gran fortaleza rectangular con quince bastiones entre las ruinas de un palacio, una iglesia y lo que la dirección cree que fue una ciudad romana. El parque natural de la cascada de Gap, a unos cuatro kilómetros de Derik, tiene zonas de pícnic y paseos por el bosque entre robles y olivos.

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